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Bitácora del cosnauta

Entrevistamos a José Antonio de la Riva, director de Cosnautas

Entrevistamos a José Antonio de la Riva, director de Cosnautas

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Nos acercamos ya a los tres años de vida de Cosnasutas desde su ya lejano lanzamiento en julio del 2013, y es ya tiempo de hacer balance del trayecto recorrido. Por ello, entrevistamos a uno de los socios e impulsores del proyecto, nuestro director José Antonio de la Riva Fort.

Editor, profesor de lenguaje y técnicas de redacción, consultor lingüístico, escritor… el currículum de José Antonio es el de un apasionado viajero por las fronteras del lenguaje. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, actualmente disfruta de una estancia académica en esa misma ciudad, donde culmina la preparación de su tesis doctoral mientras vela por el futuro de Cosnautas, la plataforma que creó junto a Fernando A. Navarro y Laura Munoa.

 

¿Qué balance haces de estos dos años y medio de andadura? ¿Ha cubierto el proyecto Cosnautas vuestras expectativas?

José Antonio de la Riva: Creo que las ha superado, tanto en los logros en sí mismos como en la generación de nuevas expectativas, como recordatorio constante de que hay mucho por hacer. Lo más importante, lo que nos animó a empezar, no está lejos de lograrse, pero en el camino nos hemos encontrado muchísimos otros emprendimientos que conviene llevar a cabo y que podrían tenernos entretenidos per saecula saeculorum: nuevos recursos, nuevas presentaciones, nuevos diseños. Algunos proyectos están tan en pañales que no puedo hablar de ellos, pero en general no hay mucha información confidencial. Estamos llegando bien a los traductores y redactores en medicina, y nuestra comunidad, aunque sigue siendo pequeña, no deja de crecer y está satisfecha con lo que le ofrecemos.

 

¿Cómo surgió la idea de una plataforma de recursos en línea para la traducción y la redacción biomédicas?

JAR: Se me empiezan a olvidar las fechas exactas, pero todo empezó en una tertulia de traductores médicos, en Salamanca, cuando le comenté a Fernando lo conveniente que sería reunir todos los recursos útiles para la traducción médica en un solo lugar. Posiblemente fuera octubre del 2010. Mi ilusión era embaucarlo para que trabajáramos juntos en alguna cosa, la que fuera. Le pareció buena idea, pero la cosa quedó ahí, porque a la idea, para hacerse proyecto, le faltaba un distintivo, un atractivo singular y un motor económico. Unos meses después, en febrero del 2011, en las Jornadas de Tremédica en Castellón, así, como de casualidad, oí a Fernando mencionar que el contrato de cesión de derechos de autor que ataba el Libro rojo a su editorial anterior no estaba lejos de expirar. Fernando era parte del equipo técnico del DTM y ya acariciaba la idea de ver el Libro rojo en la red. En nuestra siguiente reunión, juntamos los dos aspectos y el proyecto empezó a tomar cuerpo. Ahora bien, todo habría sido muy distinto, mucho menos divertido, si Fernando no hubiera propuesto a Laura, que ha aportado muchísimo, no solo al Árbol de Cos, sino también a nuestra comunicación con los usuarios, el diseño de la página y la articulación de la empresa, en general. Entre el acuerdo de los socios y el lanzamiento del proyecto, en julio del 2013, pasó aproximadamente un año de deliberaciones, diseño y programación.

 

¿Y el nombre? ¿Por qué Cosnautas?

JAR: La memoria ahora mismo puede fallarme, pero creo que fue precisamente Laura quien propuso ese nombre tras una lluvia de ideas en que mencionamos a Hipócrates de Cos, padre de la medicina, y la idea internética de navegación, encarnada en la raíz nauta. El plural nació del deseo de imbuir en nuestros usuarios un espíritu de colectivo, ya que ante todo queremos que los cosnautas se sientan parte del proyecto. De ahí que hayamos habilitado diversos cauces para que quienes lo deseen colaboren con nosotros y nos ayuden a mejorar. Y, por abundar en la evocación marinera, nos gusta imaginar a los cosnautas como navegantes que gracias a los recursos de la plataforma logran sortear los escollos terminológicos y se salvan de naufragar en el maremágnum de sobreinformación médica.

 

¿Qué novedades hay previstas para este 2016? ¿Qué sorpresas les esperan a los usuarios de la plataforma?

JAR: Aunque todavía no se note mucho, el 2016 es el año de las novedades, que, si te las digo, van a dejar de ser sorpresas, ja, ja. Bueno, no tienen por qué serlo: por un lado, esperamos que, antes de cumplir los tres años, la página esté completamente rediseñada, con un aspecto mucho más moderno y un diseño que se adapte a distintos tipos de pantallas y dispositivos, y todo ello con mejoras en el funcionamiento; y, por otro lado, hayamos lanzado la aplicación de Cosnautas, descargable en las tiendas de Android y Apple. No es imposible que hacia fin de año demos a conocer alguna otra pequeña novedad, pero a este respecto sí te dejaré totalmente a oscuras.

 

Háblanos del equipo de Cosnautas.

JAR: Somos un equipo pequeño, a tal punto que tú, el entrevistador, eres el primero al que tengo que mencionar. El que está al pie del cañón todos los días, atendiendo con amabilidad a los usuarios y manejando nuestra imagen en las redes, eres tú, Rubén. Javier, nuestro técnico informático, está con nosotros prácticamente desde el inicio y es quien con paciencia infinita sufre intentando plasmar nuestras ocurrencias en el árido lenguaje del código.

Laura, aparte de regar y podar el Árbol, es nuestra consultora interna. Es la voz del buen gusto, el tacto y la sensatez, al punto que no hay iniciativa, idea o texto que no mejore tras su intervención. Fernando, aparte de un implacable controlador de la calidad, es nuestro entusiasta imparable, fuente de excelentes ideas; es quien mantiene encendida nuestra ambición. A mí me ha tocado ser el aguafiestas realista que pone en prosa el pensamiento en verso de mis socios, el que intenta arbitrar entre nuestras ganas de hacerlo todo, de nuestras grandes expectativas —¿antes me hablabas de expectativas?— y nuestros recursos limitados. Yo soy el que dice: “buena idea, pero todavía no”; “sí, pero primero esto”, “me encantaría hacerlo, ¿pero cómo?”. Y claro, también soy el primero en ver los resultados y alegrarme con el trabajo del equipo.

 

Recientemente, la plataforma ha estrenado su versión en inglés. ¿Significa eso que Cosnautas está apostando por abrirse a otros mercados? ¿Qué relevancia tienen los usuarios angloparlantes para el proyecto?

JAR: Sí, ya tenemos versión en inglés, que significa precisamente lo que dices: apertura al mundo anglófono. Nos interesan especialmente los Estados Unidos, un país que en número de suscripciones disputa el segundo lugar con Argentina y que tiene potencial para crecer muchísimo, a medida que nos hagamos conocidos en ese medio que, por lo que insinúan nuestros informantes, tiene sus propias reglas y funciona con una lógica distinta de la del ámbito hispanohablante. La nueva versión de la página web es el paso que nos falta para lanzarnos con fuerza a ese mercado.

 

La plataforma pretende configurarse como un work in progress, un proyecto en constante actualización que aspira a ser colaborativo. ¿Hasta qué punto son relevantes las aportaciones de los usuarios para la actualización terminológica de los recursos de Cosnautas?

JAR: Fernando y Laura podrían darte razón más precisa de la magnitud de la contribución de los usuarios, pero puedo asegurarte que las aportaciones suelen ser significativas por el número y por la calidad. Basta con que mires la lista de agradecimientos del Libro rojo para que te des una idea de cómo nuestros recursos beben del foro de MedTrad y del de Tremédica, y de la opinión de varios expertos, entre otras muchas fuentes. Naturalmente, toda sugerencia pasa por el filtro exigente del autor, que da forma a las aportaciones, aceptando algunas propuestas, matizando unas, rechazando otras. Me consta que Fernando y Laura estiman en mucho esta dimensión colaborativa de nuestro proyecto.

 

Y la pregunta del millón: ¿para cuándo una edición en papel del Libro rojo de Fernando A. Navarro?

JAR: Esa es la pregunta del billón, no la del millón, ja, ja. Por el número de usuarios que preguntan por ello, suponemos que hay grandes expectativas. No suman un millón, pero hay un público considerable de médicos, terminólogos, curiosos de la lengua, diletantes y románticos usuarios de libros en papel que estaría feliz de ver la obra publicada a la manera tradicional. Yo mismo, que soy un entusiasta de lo digital, a veces sueño con una edición de lujo, en dos tomos, del Libro rojo. Pienso en sus amplios márgenes, su elegante diagramación, su tipografía elegante… Es más, hace no mucho estuvimos cerca de trabajar al alimón con una editorial española en esta empresa. Ahora bien, regresando a tu pregunta, no sé para cuándo, pero tan pronto como hayamos terminado con los asuntos más inmediatos, investigar este punto es una de nuestras prioridades.